Ciertas conjeturas graciosas de Sigmund Freud, seg煤n nos explica en un libro, que el humor de un chiste radica -a veces- en la alteraci贸n repentina del orden l贸gico. Esto puede provocar una descarga imprevista de energ铆a ps铆quica que reestablece el sentido y el equilibrio en el espiritu. Juegos de palabras, actos fallidos, sublimaci贸n de las m谩s bajas pulsiones. Algo as铆 como una especie de catarsis que desordena a la raz贸n en peque帽as dosis y le corta la cabeza, arranc谩ndola del cuello. Brota sangre a borbotones y se enchastra el consultorio. Pero, pensaba yo, si al alterar las relaciones de causa y efecto, se continuar谩 con el pecado nefasto de la risa, podr铆a la gente perder conciencia de lo que com煤nmente denominamos "mundo real" o, esfera de lo cocodrilo 馃悐. /// Pero, si me siguen, en esto del freudianismo, existe para el arte -a veces- un onirico lenguaje de s铆mbolos decodificables. Estos a veces son sometidos a subjetivas interpretaciones del contenido manifiesto de los elementos del chiste. Entonces, como espectadores activos, los receptores bien pueden llegar a ser "creadores de sentido". Factor Gato. Dicho esto, queda aclarado que en el humorismo hay un ingrediente Perro que devorado por sus propios colmillos, desgarra el tablero racional y lo descuartiza porque que es superficial y hasta org谩nico; y otro que despierta los mecanismos de la l贸gica y la reflexi贸n, hasta convertirse en cosas que com煤nmente se deshacen en ca贸ticos retazos de papel mordido que se pierden en todo el sal贸n, h煤medos por la baba, ilegibles, irreconstruibles. Y de otra forma nos ser铆a realmente posible tachar de injusto, pues bien, tal vez debieran exteriorizar la tragedia de estar vivos en vez de hechar culpas al Gran Dan茅s. (Patricio Morrison, 2024 acerca de sus propias im谩genes humoristicas).
Ciertas conjeturas graciosas de Sigmund Freud, seg煤n nos explica en un libro, que el humor de un chiste radica -a veces- en la alteraci贸n repentina del orden l贸gico. Esto puede provocar una descarga imprevista de energ铆a ps铆quica que reestablece el sentido y el equilibrio en el espiritu. Juegos de palabras, actos fallidos, sublimaci贸n de las m谩s bajas pulsiones. Algo as铆 como una especie de catarsis que desordena a la raz贸n en peque帽as dosis y le corta la cabeza, arranc谩ndola del cuello. Brota sangre a borbotones y se enchastra el consultorio. Pero, pensaba yo, si al alterar las relaciones de causa y efecto, se continuar谩 con el pecado nefasto de la risa, podr铆a la gente perder conciencia de lo que com煤nmente denominamos "mundo real" o, esfera de lo cocodrilo 馃悐. /// Pero, si me siguen, en esto del freudianismo, existe para el arte -a veces- un onirico lenguaje de s铆mbolos decodificables. Estos a veces son sometidos a subjetivas interpretaciones del contenido manifiesto de los elementos del chiste. Entonces, como espectadores activos, los receptores bien pueden llegar a ser "creadores de sentido". Factor Gato. Dicho esto, queda aclarado que en el humorismo hay un ingrediente Perro que devorado por sus propios colmillos, desgarra el tablero racional y lo descuartiza porque que es superficial y hasta org谩nico; y otro que despierta los mecanismos de la l贸gica y la reflexi贸n, hasta convertirse en cosas que com煤nmente se deshacen en ca贸ticos retazos de papel mordido que se pierden en todo el sal贸n, h煤medos por la baba, ilegibles, irreconstruibles. Y de otra forma nos ser铆a realmente posible tachar de injusto, pues bien, tal vez debieran exteriorizar la tragedia de estar vivos en vez de hechar culpas al Gran Dan茅s. (Patricio Morrison, 2024 acerca de sus propias im谩genes humoristicas).

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