11.1.26

 Pensaba volcar todas las ideas y/o emociones, fueran estos los que fueran, a veces fuera de si por el fuego. En un bastidor, en una tela de 100 x 100. Y llegando a la conclusión que me encontraba espiritualmente muerto, resolví dar a la escucha de algún programa de radio que emitiera canciones que sintonizacen con tal estado de cadáver del alma. Tanto fue mí estupor cuando note que la inercia fantasmagorica dirigía de antemano mis manos, que dieron forma medio color rojo a un embrujado cuadro rojo el cual quiero dejar de mirar. En dicho cuadro se presentan como figuras demoníacas ciertos sujetos con máscaras de próceres históricos del país, que parecen recién devueltos a sus viejos roles en tristes arquetipos humanos.

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