3.1.26

Dictado del Yo Superior.

 Ese fue el dictado del Yo Superior. Las envidias recelosas del Archienemigo llegaron en forma de repentinos ataques sorpresivos, de los que provocan aquellos desarreglos en el autocontrol digital. De todas formas la música para pastillas se merece una escucha especial en estos días tan sistematicos. La la la luciérnaga se prende y se apaga: verde, rojo y negro. Ese transformador que te sigue consumiendo lo mejor que tenés sigue roto, y funcionando, metal mental a pasitos nomás del Museo. Las agobiantes vejestorias butacas de terciopelos, testigos dibujisticas de huellas a contrapelo, siguen no tan cerca de los escenarios. No todo es divertido. Pero sigo sin entender porqué esa noche no ui despavorido a pasos de avestruz. Hasta que las aves escupan aros de oro. Hasta que al toro lo agarren por las hastas. Todo tan organizado en las vacas! Buenos Aires naufraga por Perón punto con.

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Pereza visual.