7.1.26

INTRODUCCIÓN

Yo les dije la verdad, pensaban que la edición final del tratado del Perro - Gato, estaría, como algunos pensaban condicionada por una correciion y algunas vueltas hacia atrás para no decir tachaduras y retractamientos, si no miento. Pero dado y cartas que ya di el visto bueno, malo sería no compaginar estos días de verano este frío y ambivalente tratado pendular. Copioso y aletargado en su multiplicación de caracteres y palabras, se extiende entre tintas y consideraciones por medio de una continuidad ininterrumpida de altaneros presagios expresados en renglones, dónde las mayúsculas de imprenta, no saben de marginalidad ni del margenterriitismo magenta al margen. Se multiplica en frases y manchas, en vistas a la destrucción futura del oscuro estructuramiento social en boga. Aniquila el residuo inconsciente y lo deshace, para prenderlo fuego una vez leído. Irrita los ojos su lectura hasta sacar lagañas y ponerlos rojos y achinados cuál tinta Pelikan. Esclarecerá conceptos que son confusos hoy en día, o que nadie ha osado exteriorizar porque no existían en la conciencia colectiva? El tratado del Perro- gato es hijo huérfano de la experiencia y la autocrítica proyectada. El espectador activo, con su marulo marchito puede recapacitar en las líneas existencialistas si se permite estar receptivo al cambio espiritual. Nadie está excento de ignorar la sabiduría de corcho y trapo que intoxicada las alnas del lector. La verdad se desmenuza, se decifra y se origina por medio de la evacuación escatológica de conceptos filosóficos disfrazados de animales que no son otra cosa, que una determinante brújula de un brujo.


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En el recuerdo.