MENSAJEROS /// Está bien, diría yo, toda la parafernaria de las telecomunicaciones porque palabras sobran. Pero los pajarrracos van de aquí para allá y son los encargados en última instancia que nos hacen llegar la información del todo necesaria para el transcurso pacífico de los hechos. Y si un gorrión fuera el portavóz selecto de chismerio inconsistente en el ecosistema urbano, también estában las aves grandiosas como el aguilucho o el chimango que cosas relevantes han de transmitirnos por piedad, miren lo que les digo, incluso solamente con la estela de su vuelo solamente entre las nubes. Por eso a veces sobrevuelan, es cierto, en el cielo hasta que les presta uno atención y se posan en plátanos o álamos acá distantes. Eso no quiere decir que no tengan otras cosas que hacer al salir de sus nidos. A su vez, el ave que sube avisa cuando lo avistamos en su visita con citas a veces. Y yo ya no soporto más esa tonalidad burlona del pajarraco inmundo nocturno que se burla de uno agrediendo en lapsos intermitentes e insoportables de la noche oscura porque debe confabular con otros bichos y serpientes malignos, pero a la salida del sol da a entender que a algo va el tipo y el canto de la aves da en explicaciones disculpativas y descontenradizas por la mañana cuando sale el aberrante sol a arruinar la paz de la noche y dejando restos de mierda en la vereda. Eso, y bandadas despreocupadas desfilan furiosas y en conjunto por el aire antes de una tormenta! A lo lejos, y sin ir más lejos desdibujaron la situación y creo que no son más que claros en su ruta aérea de banda bandálica -evidentemente- no usan un lenguaje despersonalizado, pero se les agradece igual su compromiso sobrante, para algo tienen alas, no?. La "pava" del mate alguna historia tiene detrás de su plumífero y metálica condición de objeto utilitario, y será factible entonces atribuirle facultades comunicativas? si uno no piensa o es pensado por ella? en efecto decimos "pavadas" por boca de "pavo" después de unos mates amargos. Bueno, los perros y los gatos, no hablemos de ellos, son mensajeros oportunos cuando quieren algo (y consejeros desinterasados todavía), obvio que nadie se los pidió y que en asuntos más cerrados y en un radio menor, lo que no quiere decir que todo nos resuelvan porque hacen lo que pueden y de buena voluntad, supongo. Aliados al fin y al rabo. Y los insectos qué? No quiero buchonesrli, pero cuando uno los mata tenemos la certeza absoluta al instante, de vernos privados de otro canal necesario al ver el cadaver, pero con la grata satisfacción de aniquilarlos en su totalidad. Asuno que sería algo ingenuo pensar que a nuestros diálogos internos les fueran del todo ajenos el mundo de la fauna que nos circundó en los más solitarios momentos, si me disculpan.
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