El proceso Creativo. //////////// Resultó ser amigable esa visión nocturna sin fundamentos mundanos? Por ahÃ, tal vez, porque hacÃa demasiado calor, o tal vez porque llevaba muchas horas sin dormir. Habrá sido que involuntariamente invoqué seres advenedizos en mà taller? Quizás abrÃ, un portal cognitivo mientras pintaba yo una obra abstracta-fifigurativa en el altillo en una pared junto a la escalera. No lo sé. Eran las cuatro y cuarto de la mañana cuando descubrà con asumbro un flotar de espectros evanescentes (figuras sin cuerpo) que estaban teñidas de un ardiente rojo y parecÃan sólidos en el aire, y se miraban entre ellas con expresiones perturbadoras y confusas. Los ojos se le salÃan de sus cavidades y rodaban hasta perderse en algún rincón. Sufrientes. Yo seguÃa haciendo mis quehaceres de pintor noctámbulo de a ratos porque el mural me lo pedÃa. Pero al final, cuando dejé de pintar el muro y me puse a enmarcar las últimas versiones de las Meninas en tinta china que habÃa empezado la noche anterior, traté de no despertar a nadie y con sumo cuidado manipulé el cúter para rebanar unos cartones reciclados como pude, en forma desprolija, intentaba ser indiferente a esas entidades y mantener la calma y enmarcar las Meninas. Era un espectro y muchos al mismo tiempo. Si, eran muchos, o uno? O mà propio mundo interno proyectado hacia el Plano Perro? Una sola cabeza que se multiplicaba o cambiaba de lugar rapidamente; espectros inofensivos e inútiles, al margen de mi indiferencia, continuaban deambulando aleatoriamente cabezas infernales que chorreaban sangre roja, por lo que tuve que tomar la determinación imprevista de mover algunos cuadros de lugar para despejar el aire y abrà la puerta del balcón. Me fumé un cigarrilo con miedo. Después opté por escolgar una antigua pintura colorada de un personaje siniestro al óleo, al que le he atriubuido, desde ahÃ, propiedades negativas. En fin. Esas apariciones intangibles y sin fundamento, inquietantes apropiaciónes visuales de percepciones involuntarias, que con ninguna consistencia alguna, lograban asustarme impunemente en mà altillo creyendo que yo en el futuro no las delatara (aunque jamás tendré evidencia si eran entidades ajenas a mà existencia y mà imaginación) se fueron. Me dió algo de lástima, porque sentà que estaban perdidas en la noche y me trasmitieron dolor. Al mediodÃa siguiente, después de un sueño profundo decidà que dicha experiencia en torno al material metafÃsico serÃa, primero asimilado, para después ser finalmente transferido -por medio del dibujo- a las dos dimensiones del papel y convertidas en arte. //// P. Morrison, ejercicio literario.
El proceso Creativo. //////////// Resultó ser amigable esa visión nocturna sin fundamentos mundanos? Por ahÃ, tal vez, porque hacÃa demasiado calor, o tal vez porque llevaba muchas horas sin dormir. Habrá sido que involuntariamente invoqué seres advenedizos en mà taller? Quizás abrÃ, un portal cognitivo mientras pintaba yo una obra abstracta-fifigurativa en el altillo en una pared junto a la escalera. No lo sé. Eran las cuatro y cuarto de la mañana cuando descubrà con asumbro un flotar de espectros evanescentes (figuras sin cuerpo) que estaban teñidas de un ardiente rojo y parecÃan sólidos en el aire, y se miraban entre ellas con expresiones perturbadoras y confusas. Los ojos se le salÃan de sus cavidades y rodaban hasta perderse en algún rincón. Sufrientes. Yo seguÃa haciendo mis quehaceres de pintor noctámbulo de a ratos porque el mural me lo pedÃa. Pero al final, cuando dejé de pintar el muro y me puse a enmarcar las últimas versiones de las Meninas en tinta china que habÃa empezado la noche anterior, traté de no despertar a nadie y con sumo cuidado manipulé el cúter para rebanar unos cartones reciclados como pude, en forma desprolija, intentaba ser indiferente a esas entidades y mantener la calma y enmarcar las Meninas. Era un espectro y muchos al mismo tiempo. Si, eran muchos, o uno? O mà propio mundo interno proyectado hacia el Plano Perro? Una sola cabeza que se multiplicaba o cambiaba de lugar rapidamente; espectros inofensivos e inútiles, al margen de mi indiferencia, continuaban deambulando aleatoriamente cabezas infernales que chorreaban sangre roja, por lo que tuve que tomar la determinación imprevista de mover algunos cuadros de lugar para despejar el aire y abrà la puerta del balcón. Me fumé un cigarrilo con miedo. Después opté por escolgar una antigua pintura colorada de un personaje siniestro al óleo, al que le he atriubuido, desde ahÃ, propiedades negativas. En fin. Esas apariciones intangibles y sin fundamento, inquietantes apropiaciónes visuales de percepciones involuntarias, que con ninguna consistencia alguna, lograban asustarme impunemente en mà altillo creyendo que yo en el futuro no las delatara (aunque jamás tendré evidencia si eran entidades ajenas a mà existencia y mà imaginación) se fueron. Me dió algo de lástima, porque sentà que estaban perdidas en la noche y me trasmitieron dolor. Al mediodÃa siguiente, después de un sueño profundo decidà que dicha experiencia en torno al material metafÃsico serÃa, primero asimilado, para después ser finalmente transferido -por medio del dibujo- a las dos dimensiones del papel y convertidas en arte. //// P. Morrison, ejercicio literario.

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