"Sótano" , año 2026. // El arte contestatario, -siendo diferente al provocativo- no es muy conservador, porque, al fin y al cabo, representará una demostración osada de humorismo, desestructuración, informalidad y autoparodia, que puede generar insatisfacción, pues es harto complejo. Casi todas mis obras pictóricas no menos emblemáticas han sido producto de procesos pictóricos que responden a instancias de bellesa superpuesta, en las que la destrucción del cuadro, siempre formó parte del arte. Si a veces se gana, y otras se pierde, yo me perdí en el perder, pero ganar no me lo perdería jamás. Bajo la anónima multiplicación de diferentes estados, una obra crece y se enriquece de texturas, colores, transparencias y accidentes que dan lugar a la sorpresa del juego y la improvisación, destruyendo la falta de compromiso que infringe la avaricia y las mezquindad de los lugares comunes. Hoy por hoy existe la fotografía, que es testigo de la infamia justa del avance en la búsqueda estética, que siempre, siempre existió oculta detrás de la mancha en los cuadros tan correctos de los que supimos jactarnos con tanta ingenuidad y decoro entre los más tiernos halagos cuando asistimos a exposiciones, entre vinos, sandwichitos y aplausos de compromiso... El sacrificio del objeto encantador, sólo es un paso de no-retroceso en la arriesgada ruleta de las figuras y las formas. Pero dónde la ruptura con el conformismo del pasado inmediato sería una condición para transgredir el miedo en el intento de duplicar la apuesta? Si un supuesto resultado final intentara engañarnos a nosotros mismos, siendo el obstáculo obvio cuando el verdadero cuadro se escondía, nomás, detrás del cuadro, yo no puedo menos, que saltar al vacío del pasado. La raíz de la mediocridad, consistirá en plantarse uno, en la seguridad aburrida de una carta sin tanto valor? A todo. O nada? Pero puede uno desmembrar con un serrucho a una tipa y enterrar los miembros en sótano, sin entorpecer el transcurso normal de su día de trabajo? 🩸
"Sótano" , año 2026. // El arte contestatario, -siendo diferente al provocativo- no es muy conservador, porque, al fin y al cabo, representará una demostración osada de humorismo, desestructuración, informalidad y autoparodia, que puede generar insatisfacción, pues es harto complejo. Casi todas mis obras pictóricas no menos emblemáticas han sido producto de procesos pictóricos que responden a instancias de bellesa superpuesta, en las que la destrucción del cuadro, siempre formó parte del arte. Si a veces se gana, y otras se pierde, yo me perdí en el perder, pero ganar no me lo perdería jamás. Bajo la anónima multiplicación de diferentes estados, una obra crece y se enriquece de texturas, colores, transparencias y accidentes que dan lugar a la sorpresa del juego y la improvisación, destruyendo la falta de compromiso que infringe la avaricia y las mezquindad de los lugares comunes. Hoy por hoy existe la fotografía, que es testigo de la infamia justa del avance en la búsqueda estética, que siempre, siempre existió oculta detrás de la mancha en los cuadros tan correctos de los que supimos jactarnos con tanta ingenuidad y decoro entre los más tiernos halagos cuando asistimos a exposiciones, entre vinos, sandwichitos y aplausos de compromiso... El sacrificio del objeto encantador, sólo es un paso de no-retroceso en la arriesgada ruleta de las figuras y las formas. Pero dónde la ruptura con el conformismo del pasado inmediato sería una condición para transgredir el miedo en el intento de duplicar la apuesta? Si un supuesto resultado final intentara engañarnos a nosotros mismos, siendo el obstáculo obvio cuando el verdadero cuadro se escondía, nomás, detrás del cuadro, yo no puedo menos, que saltar al vacío del pasado. La raíz de la mediocridad, consistirá en plantarse uno, en la seguridad aburrida de una carta sin tanto valor? A todo. O nada? Pero puede uno desmembrar con un serrucho a una tipa y enterrar los miembros en sótano, sin entorpecer el transcurso normal de su día de trabajo? 🩸

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