Desde hace ya muchos años, una terrible paranoia domina mí mente, por ahí susceptible a la pirotecnia; creo que me quieren matar. Hasta que llega enero. // Y la mala suerte durante esos días oscuros, me suelo interceptar en el escenario del mundo, con personajes sospechosos, de alguna manera, que alimentan de forma sádica esa psicopatía incontrolable, a la que me veo sujeto, aún, contra mí propia voluntad. Pero, como dicen, el hecho de que uno sea paranoico, no quiere decir, que por ello no haya, de todas maneras, un complot en mi contra.
Las cosas se dividen en Perro y Gato. (hay que clikear en "Entradas Antiguas" para ver todo)
Comentarios